Ya ha quedado reflejada en cuanto precede, pero añadimos estas nuevas facetas.
Esta virgen carmelita es una de las más grandes místicas, extáticas y estigmatizadas de todos los tiempos.
Después de casi cuatro siglos su mensaje espiritual sigue siendo de gran actualidad.
Podemos sintetizar su nca espiritualidad en estos puntos: Todo el "mensaje" de la santa gira en torno alo que constituye el núcleo de cristianismo. "Dios es amor" "El amor es Dios". Núcleo percibido con una claridad y evidencia extraordinaria. sentido con una intensidad irresistible, expresado con una insistencia incansable que hace de la vida y doctrina de esta santa como una hoguera incandescente de amor, un éxtasis casi ininterrumpido, que la arranca de todo lo terreno, para abismaría en el seno de la Tnnidad y abrasarlo todo en el amor.
Pero ante la soberbia e ingratitud humana la santa no puede menos de dejar escapar de continuo un amargo quejido de dolor "¡El amor no es amado!" Por eso su más absorbente preocupación fue la de "hacer amar al amor". Y es que en la visión de la extática florentina el amor lo es todo, en el orden divino y en el humano El amor es como un río impetuoso que brota de la profundidad de Dios, se desbo rda y lo invade todo.
La vida de Magdalena fue dura, un continuo martirio por las almas, por la Iglesia, a la que amó apasionadamente. Y porque "Amor es dolor" Magdalena se abrazará toda su vida a la "locura de la cruz", cuyas llagas llevará impresas en su cuerpo. y se ofrecerá víctima de amor por los pecadores lanzando aquel grito jamás oído: "Padecer y no moni".
Su celo por las almas no tenía límites Gritaba por los claustros del Monasterio de Florencia "¡Almas, Señor; dadme almas!".
Su gran anhelo va plasmado en esta frase: "Jesús mio! dame una voz potente que la oiga el mundo entero: nuestro amor propio es el que nos ofusca vuestro conocimiento... El amor propio que es el contrado al vuestro, Señor... ¡Amor, haz que las cnaturas no amen otra cosa que a ti!"
Para ello la santa insistirá en la "Pureza, pureza, pureza", como solía repetir; esa pureza que es la desnudez total de la propia voluntad: la inmolación absoluta del propio yo, del juicio y parecer propio, de todo deseo y satisfacción.
Es así como Magdalena ha llegado, contemplando sabrosamente. a la verdadera profundidad del misterio divino, en que del todo se sumerge y nos mueve a sumergirnos. Su estela
A pesar de su clausura, pronto las maravillas de su vida y sus profundos escritos traspasaron los umbrales del convento florentino. A raíz de su muerte empezó su veneración y la edición de su biografía y parte de sus obras.
La espiritualidad de Santa María Magdalena de Pazzi hay que situarla y entroncaría en la espiritualidad carmelitana. El secular árbol del Carmelo ha florecido simpre con sabia vigorosa y espléndida.
Algunas páginas de sus obras, especialmente las que se refieren a la contemplación del misterio de la Santísima Trinidad y al Verbo Encarnado, merecen no sólo contar como trozos selectos, en alguna antología de místicos cristianos, sino también, como ha escrito Thor-Salviat A. A .,en algún excelente tratado de Teología.
La influencia doctrinal ejercida por María Magdalena en la espiritualidad y en la piedad, sobre todo en la Italia de los siglos XVII y XVIII, ha sido muy notable. En estos dos siglos son numerosas las edicciones de los Extasis y casi trescientos los vocablos bibliográficos magdalenianos. El representante más famoso de esta influencia es quizá San Alfonso María de Ligono, que la cita frecuentemente en sus obras.
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